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Cribado del cáncer de mama en España: un programa eficaz, pero desigual… y mejorable


Ilustración de Antonio Burgueño, experto en gestión sanitaria

El cribado del cáncer de mama es una de las intervenciones de salud pública más efectivas de nuestro sistema sanitario. Detecta antes, reduce complicaciones y mejora la supervivencia. Pero hay algo que pocas veces se cuenta: no todas las mujeres que potencialmente protegidas por el cribado están realmente dentro del programa.

El nuevo análisis del Proyecto Venturi revela una realidad que merece atención: La cobertura del cribado ronda solo el 40 % de la población femenina en edad objetivo cuando se mide sobre todas las mujeres mayores de 20 años, que es la población potencial que consideramos relevante en este análisis.

Aunque la incidencia se concentra en edades más avanzadas (o intermedias, para ser más precisos), existen casos en mujeres más jóvenes (y más mayores), y eso implica que no deberíamos dar por buena una cobertura basada únicamente en tramos de edad fijos. Por dimensionarlo, en el año 2023 las altas por cáncer de mama como diagnóstico principal fueron 3.142 y más de 75 años superaron las 10.000 mujeres. Hablamos del 20% de las mismas.

Algunas comunidades incorporan criterios de riesgo familiar o antecedentes —lo cual es positivo—, pero la realidad es que muchas mujeres jóvenes quedan fuera del programa sistemático de prevención.

La heterogeneidad que marca la diferencia

Aunque el cribado es un programa nacional, cada comunidad autónoma aplica criterios distintos:

  • Diferentes rangos de edad incluidos.
  • Distinta periodicidad (aunque lo habitual es cada 2 años).
  • Variaciones en tecnologías disponibles.
  • Organización territorial desigual.

Estas diferencias tienen consecuencias reales:

  • No todas las mujeres con riesgo similar están entrando en el programa.
  • La proporción de mujeres efectivamente cubiertas cambia de una comunidad a otra.
  • Y esa variabilidad genera una inequidad silenciosa que no siempre se percibe desde fuera.

Cubrir más edades no garantiza automáticamente llegar a más mujeres.

La tabla territorial lo muestra con claridad: aunque comunidades como Castilla y León o País Vasco obtienen coberturas muy altas gracias a un rango más amplio, otras como La Rioja o la Comunidad Valenciana alcanzan porcentajes similares con franjas más estrechas. Por el contrario, territorios con el mismo rango teórico —como Cataluña y Canarias— presentan coberturas muy diferentes entre sí.

La conclusión es clara: la cobertura real depende más de la capacidad organizativa y de la captación efectiva que del número de edades incluidas en el protocolo.

Es decir: importa menos cuántas edades se incluyen y más cómo funciona el circuito que permite que las mujeres entren realmente en el programa.

Detrás de esos porcentajes hay decisiones de salud que afectan directamente a resultados:

  • Edad de diagnóstico.
  • Necesidad de tratamientos más agresivos.
  • Mortalidad evitable.
  • Y capacidad real del sistema para absorber la demanda.

Además, las diferencias en cobertura se unen a otro punto crítico del informe:
el verdadero cuello de botella del sistema no está en la dotación de mamógrafos, sino en la lectura radiológica, que ha crecido un 40–45 % en diez años.
En otras palabras: podríamos hacer muchas más mamografías de las que hacemos… pero no podemos interpretarlas más rápido con los recursos actuales.

Como suele ocurrir en todos los análisis que realizamos, la conclusión es clara: La sanidad en España avanza. Los profesionales trabajan para mejorar y consolidar resultados, y eso debe reconocerse. Pero desde una mirada crítica y constructiva, siempre aparecen caminos de mejora. Y eso, en esencia, no es malo: lo malo sería no esforzarse en buscarlos, o no abordarlos cuando se muestran con claridad.

El progreso real —en cribado y en cualquier proceso asistencial— nace justo ahí: en ver lo que funciona, identificar lo que falta y actuar para que cada mujer, viva donde viva y tenga la edad que tenga, tenga las mismas oportunidades de diagnóstico precoz.

Portada del informe “Atención al cáncer de mama en España”, del Proyecto Venturi, con acceso al documento completo.

Profundiza en los datos que analizan en la realidad de la atención al cáncer de mama en España

Si quieres ver las cifras completas por territorios, los rangos de edad, la capacidad diagnóstica real, los cuellos de botella y las conclusiones estratégicas.

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