Garantizar la participación de la dirección en la planificación y evaluación de la seguridad del paciente es función del Responsable de Seguridad del Paciente
Además de impulsar la estrategia institucional de seguridad y promover una cultura de seguridad en todos los niveles de la organización, el Responsable de Seguridad del Paciente —o el equipo responsable— tiene una misión clave: asegurar que la dirección participe activamente en la planificación y evaluación de la seguridad.

Y no, no se trata de “ponerle deberes” a la dirección, ni de convertir la seguridad en un trámite más.
Se trata de crear las condiciones para que la dirección pueda ejercer sus responsabilidades de forma natural y efectiva: definir los métodos, los momentos y los mecanismos que faciliten su implicación real, tanto en la planificación como en la evaluación de resultados.
El Responsable de Seguridad del Paciente no está para fiscalizar ni controlar a la dirección.
Su papel es mucho más estratégico: posibilitar su participación, facilitarle la información que necesita y asegurar que el liderazgo en seguridad fluya de arriba abajo, como parte de una cultura compartida.
Porque cuando la seguridad funciona bien, la implicación de la dirección suele darse por hecho.
El verdadero reto no es conseguir que la dirección esté comprometida, sino canalizar ese compromiso, establecer con claridad qué debe conocer, qué debe decidir y cómo debe hacerlo.
Del mismo modo que el responsable tiene definidas sus funciones, también la dirección debe tener las suyas, y ambos necesitan canales de comunicación claros y útiles.
¿Qué responsable o equipo de Seguridad del Paciente no se ha enfrentado alguna vez a este reto?
Traducir la implicación en acción y la acción en resultados tangibles es uno de los mayores desafíos del liderazgo en seguridad.
Por eso, en el marco del Proyecto Impulso estamos trabajando en un documento específico que concrete estas funciones y los canales de comunicación entre la dirección y los responsables de seguridad, para que cada organización pueda adaptarlos a su estructura y cultura.
Porque, al final, la seguridad del paciente no depende solo de la buena voluntad: depende de que existan estructuras sólidas, liderazgos compartidos y mecanismos bien definidos que hagan posible el compromiso de todos, también de la dirección.
Toda la información en nuestro portal del Responsable de Seguridad del Paciente


