El turismo, gran invento… ¿o no? (III): cuando la sanidad también genera turismo. Puerto Rico como ejemplo
En nuestras anteriores reflexiones sobre el impacto del turismo en la sanidad hemos analizado cómo millones de personas desplazándose temporalmente hacia un territorio pueden modificar su demanda asistencial.
Porque los turistas no forman parte de la población residente, pero durante unos días o unas semanas sí forman parte de la población que puede necesitar atención sanitaria.

Puerto Rico constituye un buen ejemplo para continuar profundizando en esta relación. Y no precisamente porque el turismo sea allí un fenómeno menor.
En 2025 recibió 8,1 millones de visitantes, un 8 % más que el año anterior, alcanzando su quinto año consecutivo de récord turístico. Una cifra especialmente significativa para una isla cuya población residente se sitúa en torno a los 3,2 millones de habitantes.
Por otra parte, Puerto Rico decidió hace años dar un paso más y convertir la propia sanidad en parte de su estrategia turística. Lejos de ser un fenómeno espontáneo o una iniciativa aislada de algunos hospitales, el país identificó las características de su sistema sanitario como una oportunidad para atraer pacientes del exterior y desarrolló una estrategia específica de turismo médico, respaldada por legislación, organismos públicos, certificación de proveedores y acciones de promoción.
De esta forma, Puerto Rico planteó deliberadamente una relación entre turismo y sanidad en las dos direcciones.
- Por una parte, los millones de visitantes que recibe cada año constituyen una población flotante susceptible de necesitar asistencia durante su estancia: TURISMO → DEMANDA SANITARIA
- Al mismo tiempo, Puerto Rico decidió aprovechar su infraestructura hospitalaria, su importante red privada y, especialmente, su vinculación con el sistema sanitario estadounidense para recorrer el camino inverso: OFERTA SANITARIA → ATRACCIÓN DE PACIENTES → TURISMO
Y precisamente para comprender por qué Puerto Rico consideró que podía competir en este mercado conviene detenerse primero en las características particulares de su sistema sanitario.
Un sistema sanitario con unas características muy particulares
Puerto Rico es un territorio de Estados Unidos y su sistema sanitario mantiene una estrecha vinculación con el modelo estadounidense. Su regulación sanitaria, la acreditación de centros y profesionales y buena parte de sus mecanismos de financiación están condicionados por ese marco.
La propia legislación mediante la que Puerto Rico impulsó el turismo médico destacaba precisamente como una de sus ventajas competitivas que la isla compartía la estructura legal y los estándares federales aplicables a la industria sanitaria estadounidense.
A ello se añade otra característica especialmente relevante: el importante peso de la provisión privada.
Puerto Rico cuenta con una extensa infraestructura hospitalaria distribuida por la isla. El Departamento de Salud cifraba a finales de 2025 el conjunto del ecosistema hospitalario en 66 hospitales y más de 9.288 camas.
Existe una red pública, en la que se encuentran centros de referencia y hospitales universitarios —incluido el Hospital Universitario de Adultos, único hospital supraterciario del sistema público—, pero una parte muy relevante de la asistencia hospitalaria se desarrolla a través de hospitales y organizaciones privadas.
Tenemos, por tanto, una combinación bastante singular:
- Un importante destino turístico
- Una extensa infraestructura sanitaria
- Una potente red hospitalaria privada
- Estándares vinculados al sistema estadounidense.
Y es precisamente esta combinación la que nos lleva a una nueva dimensión de la relación entre turismo y sanidad.
Cuando el turista necesita asistencia sanitaria
La primera dirección es la que venimos comentando. Una persona viaja a Puerto Rico para disfrutar de sus playas, visitar San Juan, realizar un crucero, asistir a un evento o pasar sus vacaciones y, durante su estancia, necesita asistencia sanitaria.
Puede sufrir un accidente, presentar una infección, descompensarse una enfermedad crónica o necesitar cualquier otra atención:
El motivo del viaje no era sanitario. Pero el viaje ha generado demanda sanitaria.
Y cuando un territorio recibe millones de visitantes, esta población flotante pasa a ser una variable que debería incorporarse de alguna manera a la planificación de sus recursos sanitarios.
Cuando la asistencia sanitaria es el motivo del viaje
Puerto Rico lleva años explorando precisamente esta segunda posibilidad.
En 2010 aprobó una Ley de Turismo Médico y posteriormente desarrolló diferentes iniciativas para posicionarse como destino para pacientes procedentes de otros territorios. La estrategia resulta bastante comprensible si volvemos a observar las características de su sistema sanitario.
Puerto Rico podía ofrecer hospitales y profesionales sanitarios sujetos a estándares estadounidenses, atención bilingüe, proximidad geográfica a Estados Unidos y el Caribe y unos costes que su propia legislación consideraba sustancialmente inferiores a los existentes en Estados Unidos continental. La sanidad podía convertirse así en otro elemento de su oferta como destino.
En 2015, de hecho, la legislación puertorriqueña incorporó expresamente el turismo médico entre las modalidades que la Compañía de Turismo debía promocionar junto al turismo cultural, deportivo, gastronómico, de naturaleza, lujo o convenciones.
Un año después, la Corporación de Turismo Médico contaba ya con 54 proveedores sanitarios certificados, entre ellos hospitales, dentistas y laboratorios, además de establecimientos hoteleros preparados para participar en esta actividad.
Aquí la relación se invierte. La persona ya no viaja y, circunstancialmente, necesita asistencia sanitaria. Viaja porque necesita —o desea recibir— esa asistencia sanitaria. Por tanto: OFERTA SANITARIA → DESPLAZAMIENTO DE PACIENTES → TURISMO
La sanidad se convierte en generadora de movilidad.
Dos turistas, dos demandas completamente diferentes
Esta distinción resulta especialmente interesante desde el punto de vista de la planificación sanitaria. Podemos encontrarnos con dos personas procedentes del exterior utilizando un mismo hospital y, sin embargo, estar ante fenómenos completamente distintos. Una llegó de vacaciones y terminó necesitando asistencia sanitaria. La otra llegó precisamente para recibir esa asistencia.
El turista que necesita asistencia frente al paciente que viaja para recibirla.
Ambos incrementan la actividad de los centros sanitarios, pero el origen de esa actividad es diferente. También pueden serlo su financiación, su previsibilidad, los servicios que utilizan, su concentración territorial y la forma en que los proveedores sanitarios organizan su respuesta.
Y aparece además otra diferencia fundamental: La primera demanda es, en buena medida, una externalidad del turismo que el sistema sanitario del territorio receptor debe ser capaz de absorber.
La segunda puede constituir una actividad económica deliberadamente buscada, planificada y promovida por hospitales, empresas y administraciones.
La relación entre turismo y sanidad es más compleja de lo que parece
Puerto Rico es solamente un ejemplo. Otros países han desarrollado estrategias para atraer pacientes internacionales y determinados destinos han convertido esta actividad en una parte relevante de su oferta. Turquía constituye probablemente uno de los ejemplos más conocidos.
España tampoco es ajena al fenómeno. Aunque no exista un modelo equivalente desarrollado de manera homogénea como estrategia nacional, hospitales y grupos sanitarios españoles disponen de unidades de pacientes internacionales y desarrollan actividad dirigida específicamente a personas que se desplazan desde otros países para recibir asistencia.
Por eso, más que detenernos exclusivamente en el denominado turismo sanitario, el ejemplo de Puerto Rico nos permite incorporar una variable más a nuestro análisis del impacto del turismo sobre la sanidad:
- Primero descubrimos que para comprender la demanda sanitaria de un territorio no basta con conocer cuántas personas residen en él.
- Después comprobamos que tampoco todos los turistas generan el mismo impacto: importan el volumen, la estacionalidad, la concentración geográfica, la duración de las estancias, el perfil de los visitantes o las características del propio destino.
- Ahora hay que añadir que también importa por qué viajan. Porque no toda la demanda sanitaria asociada a personas desplazadas aparece accidentalmente durante unas vacaciones. En ocasiones, la propia asistencia sanitaria es la razón del viaje. Y entonces se produce una curiosa relación de ida y vuelta: el turismo genera demanda sanitaria, pero la sanidad también puede generar turismo.
Una variable más para entender por qué, cuando hablamos del impacto del turismo sobre los sistemas sanitarios, las cifras de visitantes cuentan mucho. Pero nunca cuentan toda la historia.


