Comparativa entre Baleares y Croacia sobre la organización sanitaria durante la temporada turística y la gestión de la demanda asistencial estacional.
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Organización Sanitaria en Escenarios Turísticos: Lecciones de Baleares y Croacia

Baleares y Croacia comparten una escena muy mediterránea. Con el verano llegan el sol, los vuelos, los ferris y una población muy superior a la que reflejan los registros de residentes.

Ilustración de Antonio Burgueño, experto en gestión sanitaria

En Baleares, la población rondaba los 1,23 millones de habitantes a comienzos de 2024, pero el archipiélago recibió 18,7 millones de turistas durante ese año. En agosto, el Índice de Presión Humana alcanzó un máximo de 2.076.276 personas.

Croacia, con una población estimada de 3,87 millones de habitantes a mediados de 2024, cerró 2025 con más de 21,8 millones de llegadas turísticas y 110,1 millones de pernoctaciones. Durante algunos momentos de la temporada alta llegó a alojar simultáneamente a más de un millón de turistas.

  • Baleares ha desarrollado una fórmula especialmente vinculada a la coordinación de las urgencias y a la derivación hacia centros privados integrados en una red regulada de apoyo.
  • Croacia ha optado por hacer visible una red territorial de equipos adicionales y tourist clinics desplegada durante la temporada turística.

Son dos formas distintas de responder a una misma realidad: cuando la población cambia, la sanidad no puede permanecer inmóvil.

La planificación sanitaria se ha construido tradicionalmente sobre variables soaciodemográficas relativamente estables: población empadronada, estructura por edades, dispersión geográfica, prevalencia de enfermedades y frecuentación histórica. Sin embargo, estos indicadores resultan insuficientes en territorios sometidos a fuertes movimientos estacionales.

En Baleares, el Índice de Presión Humana permite aproximarse a la cantidad de personas que se encuentran realmente en las islas en un día determinado. En agosto de 2024, el indicador alcanzó los 2,08 millones de personas, muy por encima de la población residente.

La diferencia es todavía más expresiva en las Pitiusas. Durante agosto, Ibiza prácticamente duplica su población y Formentera puede registrar un incremento del 182,8 % respecto de sus residentes habituales.

Croacia experimenta una transformación comparable, aunque distribuida a lo largo de su extensa costa adriática. En 2024, Istria registró 4,9 millones de llegadas y 27,9 millones de pernoctaciones en alojamientos comerciales; Split-Dalmacia, 3,8 millones de llegadas y 18,3 millones de pernoctaciones; y Primorje-Gorski Kotar, 3,1 millones y 15,4 millones, respectivamente.

Solo durante la primera mitad de 2024, la costa adriática concentró 25,8 de los 28,1 millones de pernoctaciones registradas en el país.

La presión, por tanto, no se distribuye de manera uniforme. Se concentra en determinados municipios, islas, corredores costeros y momentos concretos del calendario.

Ese es el primer aprendizaje: para planificar la asistencia sanitaria no basta con saber cuántas personas viven habitualmente en un territorio. También es necesario conocer cuántas están realmente en él y dónde se encuentran.

En Baleares, los centros de salud atendieron 4,23 millones de consultas durante el primer semestre de 2025, mientras que los puntos de atención continuada registraron 1,34 millones de urgencias.

En Ibiza y Formentera, los servicios médicos de urgencias de Atención Primaria atendieron 32.465 casos durante mayo y junio de 2025, un 2,5 % más que en el mismo periodo del año anterior.

La respuesta incluyó medidas operativas concretas, como la ampliación a 24 horas de la ambulancia de Sant Agustí y el adelanto o extensión de otros refuerzos asistenciales estacionales.

Croacia muestra una lógica similar. Entre abril y agosto de 2025, nueve condados dotados con equipos adicionales recibieron 16,2 millones de turistas y registraron más de 120.000 solicitudes de asistencia sanitaria.

Más de 15.200 de esas atenciones se resolvieron en las tourist clinics, evitando que todas ellas llegaran directamente a los dispositivos ordinarios de Atención Primaria o a los servicios de urgencias.

Los equipos adicionales también obtuvieron acceso al sistema nacional CEZIH, lo que les permitió emitir recetas electrónicas, indicar pruebas y efectuar derivaciones no demorables.

No se trataba, por tanto, de crear simples puntos informativos o consultas aisladas para turistas. Se trataba de incorporarlos funcionalmente al sistema sanitario.

Baleares ha articulado una parte relevante de su respuesta alrededor de la coordinación urgente.

El Decreto-ley 1/2024 creó la Red de Centros y Servicios Sanitarios de Apoyo para la asistencia urgente y emergente a ciudadanos comunitarios y británicos desplazados temporalmente en las islas.

La red se encuentra coordinada por el SAMU 061 y puede integrar hospitales privados, centros sin internamiento y servicios de transporte sanitario. La norma regula también la financiación de las asistencias cuando existe un tercero obligado al pago.

El objetivo no consiste únicamente en sumar capacidad privada, sino en ordenar su utilización dentro de un circuito coordinado por el sistema público.

En 2024, según el Servicio de Salud de las Islas Baleares, se derivaron a centros privados 24.802 atenciones urgentes correspondientes a ciudadanos comunitarios y británicos.

El dato permite observar la dimensión operativa del modelo. La red no funciona como una previsión abstracta para situaciones excepcionales, sino como un mecanismo que canaliza miles de episodios asistenciales.

Esta arquitectura general se combina con actuaciones territoriales más específicas. En las Pitiusas se han reforzado ambulancias, dispositivos de seguridad y coberturas temporales. En Formentera, además, se anunció en 2025 la construcción de un nuevo centro de salud, con una inversión de 3 millones de euros, dentro del Plan de Inversiones Sanitarias 2024-2027.

El modelo balear puede resumirse en tres elementos: coordinación centralizada mediante el 061, utilización regulada de capacidad privada y refuerzos adaptados a los puntos de mayor presión territorial.

Croacia ha desarrollado una respuesta diferente. Su rasgo más reconocible es la creación de una red estacional específica, territorialmente visible y dirigida a responder a las necesidades sanitarias vinculadas al turismo.

En 2025, el Ministerio de Salud informó de la ampliación de los equipos adicionales y de una financiación superior a 600.000 euros destinada a su equipamiento y funcionamiento.

La iniciativa se desarrolla mediante la colaboración del Ministerio de Salud, el Ministerio de Turismo y Deporte, el asegurador público HZZO, los condados y los centros de salud.

En 2026, la red alcanzó 62 localizaciones distribuidas en 11 condados. Dubrovnik-Neretva contaba con 12 puntos, mientras que Zadar y Split-Dalmacia disponían de seis cada uno.

El despliegue no consiste únicamente en incrementar el número de profesionales. También busca orientar la demanda hacia dispositivos reconocibles, conectados con los centros de salud y compatibles con el sistema público de aseguramiento.

HZZO establece que los visitantes procedentes de la Unión Europea que dispongan de la Tarjeta Sanitaria Europea pueden dirigirse a instituciones sanitarias contratadas por el asegurador público y a consultas privadas que mantengan concierto con él.

Algunos territorios completan esta estructura con acuerdos locales. En Baška, por ejemplo, la ambulancia turística de 2025 fue organizada mediante la colaboración del municipio, la oficina turística, una empresa hotelera y un proveedor sanitario.

Croacia ha convertido así la respuesta estacional en una red identificable para el visitante y operativamente integrada en el sistema.

Baleares y Croacia no aplican modelos opuestos. En ambos casos existe colaboración entre distintos niveles administrativos, participación de proveedores públicos y privados, coordinación con los sistemas de aseguramiento y adaptación territorial.

La diferencia reside en dónde sitúa cada modelo su principal puerta de entrada.

Baleares ha reforzado especialmente la coordinación de las urgencias y la capacidad de derivación dentro de una red público-privada regulada.

Croacia ha desarrollado una malla territorial de consultas turísticas y equipos adicionales destinada a resolver parte de la demanda antes de que alcance los dispositivos ordinarios más tensionados.

En términos simplificados, Baleares actúa con especial intensidad sobre la capacidad de distribución de los episodios urgentes. Croacia interviene también sobre la puerta de entrada, creando dispositivos estacionales hacia los que puede orientarse directamente una parte de la demanda.

No es una competición entre sistemas. Es una diferencia de diseño organizativo.

La experiencia croata muestra el valor de crear dispositivos estacionales claramente identificables y accesibles para los visitantes. Una consulta turística no solo incorpora profesionales. También puede desempeñar una función de ordenación de la demanda: ofrece una alternativa reconocible, evita desplazamientos innecesarios a urgencias y facilita la resolución de episodios de menor complejidad. Además, su conexión con la receta electrónica, las pruebas y las derivaciones permite que el dispositivo no quede aislado del resto del sistema.

Para Baleares, el aprendizaje no consistiría necesariamente en reproducir literalmente las tourist clinics, sino en valorar si determinados municipios, islas o zonas de gran concentración turística podrían beneficiarse de puertas de entrada asistenciales temporales más visibles y diferenciadas.

Baleares aporta una enseñanza distinta: la utilidad de disponer de una arquitectura jurídica y operativa que permita activar capacidad privada bajo coordinación pública.

La Red de Centros y Servicios Sanitarios de Apoyo define qué entidades pueden participar, cómo se produce la derivación, quién coordina el episodio y cómo se articula la financiación cuando existe un tercero obligado al pago.

Esta regulación aporta estabilidad a una colaboración que, de otro modo, podría depender de acuerdos coyunturales o respuestas improvisadas cada temporada.

Croacia puede encontrar aquí una referencia útil para reforzar los mecanismos de coordinación, derivación y evaluación común entre los distintos dispositivos que participan en su red estacional.

  • El padrón continúa siendo una referencia esencial, pero no refleja por sí solo la población efectiva de los territorios turísticos. Es necesario incorporar variables dinámicas a la planificación sanitaria.
  • No todo el territorio recibe la misma demanda ni lo hace durante los mismos periodos. La planificación debe descender hasta el nivel territorial donde realmente aparece la congestión.
  • La asistencia sanitaria estacional no puede depender de una única puerta. El sistema funciona mejor cuando cada nivel dispone de una función definida y existen mecanismos de conexión entre ellos.
  • La cobertura internacional forma parte del diseño asistencial. La Tarjeta Sanitaria Europea, la facturación a terceros obligados al pago, la derivación y la documentación clínica no son cuestiones administrativas posteriores a la asistencia. En territorios con una elevada presencia de visitantes extranjeros, forman parte del propio diseño del circuito asistencial.
  • Reforzar no es suficiente: también hay que evaluar. Baleares ha publicado las 24.802 derivaciones urgentes realizadas a centros privados durante 2024. Croacia ha informado de más de 26.500 visitas a consultas turísticas en 2024 y de más de 120.000 solicitudes de asistencia en 2025 en los territorios dotados de equipos adicionales. Hay que evaluar el funcionamiento del modelo. La pregunta no debe ser solo cuántos profesionales, ambulancias o consultas adicionales se han incorporado, sino también qué demanda han absorbido, qué episodios han resuelto, qué derivaciones han evitado y qué efecto han producido sobre los dispositivos ordinarios.

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